Scuotto

Fue la pasión de Eduardo Scuotto, napolitano de nacimiento, la que lo llevó a instalarse en Lapio, en el corazón de la Irpinia, para fundar en 2008 un proyecto pensado desde el respeto al territorio. Sobre 2,5 hectáreas dedicadas al Fiano, la familia apostó por variedades autóctonas —Fiano, Aglianico, Falanghina, Greco— cultivadas con criterios ecológicos. Con el tiempo se sumó su hijo Adolfo, encargado hoy de dar voz a la bodega, mientras Eduardo sigue cuidando cada viña. Un proyecto joven, con raíces antiguas, que ha convertido a Tenuta Scuotto en referencia del Fiano di Avellino.

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