LES CRÊTES

Fue en 1750 cuando Bernardin Charrère llegó desde Grenoble hasta Aymavilles, en el Valle de Aosta, y levantó un molino de agua con bodega junto al río. Generación tras generación, la familia mantuvo vivo ese rincón de montaña. Doscientos años después, Costantino Charrère, profesor de gimnasia y esquí, abandonó su profesión para dedicarse por entero a la viña, y en 1989 fundó Les Crêtes. Hoy sus hijas Eleonora y Elena continúan el proyecto, cultivando 20 hectáreas entre Saint-Pierre y Aosta. Cinco generaciones después, la misma bodega, el mismo río, la misma pasión por el vino de montaña.

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