Bellavista

Fue en 1977 cuando Vittorio Moretti, hijo de constructores y él mismo empresario, decidió volver a la tierra de sus orígenes, la Franciacorta, para dar forma a un sueño que llevaba dentro: crear un vino a la altura de la colina que le daría nombre, Bellavista. Compró viñedos con la misma exigencia con la que levantaba edificios, cuidando cada parcela de Chardonnay, Pinot Nero y Pinot Bianco en Erbusco. En 1981 se unió el enólogo Mattia Vezzola, y juntos convirtieron Bellavista en referencia del Metodo Classico italiano. Hoy su hija Francesca dirige la bodega, fiel al mismo rigor con el que todo empezó.

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